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VIAJE A FUERTEVENTURA, LA ISLA DEL VIENTO Nacional 

VIAJE A FUERTEVENTURA, LA ISLA DEL VIENTO

Ruta hacia un paisaje incomparable de olas y naturaleza

“Quelle forte aventure!” dijo Jean de Béthancour nada más llegar a la isla de Fuerteventura, la segunda, por extensión, de Canarias (la primera es Tenerife). La leyenda cuenta que la isla debe su nombre a la exclamación del colonizador francés. Según otra interpretación, simplemente viene de “fuerte viento”. De hecho, los aliseos que llegan de África (a sólo 97 kilómetros de las costas) contribuyen a hacerla un paraíso para surferos. De eso, hablaremos más tarde.

Cuatro Elementos

Ahora, solo quiero que imaginéis 3.000 horas de sol al año, una temperatura que va desde los 18 grados hasta los 24 (o algo más), viento en casi todas parte de la isla (la Costa Calma es fiel a su nombre y regala mar en calma y menos ráfagas de viento), dunas de arena fina y rocas volcánicas. Una tierra en la que los cuatro elementos se encuentran.

Corralejo
Corralejo

Es muy barato y fácil alquilar un coche para dar la vuelta a la isla de norte a sur (se puede hacer en un día, escogiendo las etapas que más os apetecen, pero también podéis hospedaros en un albergue y vivir más intensamente la vida de los pueblos). Llegando primero a Corralejo, encontrareis una ciudad llena de jóvenes, de turistas y sobretodo de italianos, más que en el resto de la isla. El ambiente es muy sociable y fiestero, pero también mantiene su origen salvaje, con su Parque Natural, sus dunas y sus playas de arena blanca y de rocas negras. 

A seis kilómetros de la costa, está la Isla de Los Lobos, que debe su nombre a los lobos marinos, que poblaban las aguas antes de que los pescadores les mataran en masa. Bajando hacia el sur, se encuentra Puerto del Rosario, capital de Fuerteventura, cerca del areopuerto del Matorral y de la Playa Blanca.

Paseo Marítimo Puerto del Rosario
Paseo Marítimo Puerto del Rosario
Bétancuria, Iglesia de Santa María
Bétancuria, Iglesia de Santa María

Seguimos hasta la Costa Calma y luego más abajo hasta Jandía y Morro Jable. Desde aquí, se puede empezar a subir por la otra Costa. Primera etapa: Cofete, una inmensa playa perdida en la naturaleza a la que se llega solo a través de un camino de tierra. Allí se puede comer en el único restaurante de la playa. En el interior de la isla, no podéis perderos la ciudad de Bétancuria, antigua capital, con su iglesia barroca (la de Santa Maria) y sus restaurantes típicos, donde comer carne y queso de cabra. Incluso es interesante visitar una de las granjas de los alrededores.

Subiendo al norte y volviendo a la costa, cerca de Corralejo, están las románticas playas del Cotillo, ideales para surfear y para disfrutar de una inolvidable puesta de sol. Esta ruta se puede hacer en un día, pero, como antes dicho, está claro que podéis añadir etapas, o quedaros más tiempo en uno u otro lugar, según el tiempo que tengáis a vuestra disposición.

Fuerteventura es un verdadero paraíso para surferos (surf, kitesurf, windsurf) y para quienes quieren aprender este maravilloso deporte (hay muchísimas escuelas): las olas del Cotillo, Corralejo, Playa Blanca y muchos mas “spot” os esperan. Para quien prefiere escalar, pues, la vista desde la Montaña de Tindaya es impresionante (traed una buena cámara). Y recordad que esta isla Canaria es, de hecho, ¡un gran volcán!

¿Listos para una Fuerte Aventura?

Montaña de Tindaya
Montaña de Tindaya

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