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A casa por Navidad Testimonios 

A casa por Navidad

horas antes de llegar

Un minuto contigo

La lluvia me pisaba los talones y el viento frío del norte se instalaba en mi cara casi de un modo permanente. El paraguas ya apenas servía, sólo quedaba de su estructura alguna varilla que otra. Eran las ocho de la tarde allí y mis pupilas retenían con fuerza las lucecitas de colores que aparecían impetuosas en cada escaparate. Me encontraba justo en la puerta de una de esas grandes superficies comerciales  que inundan todas las grandes ciudades. Quedaban apenas unas horas para volver a mi patria, a mi casa y a mi familia y aún no me había decidido sobre qué bombones serían los privilegiados de viajar conmigo, para convertirse en algunos de los regalos, inusuales, de la navidad de ese año.

En la acera, gris oscura y siempre mojada, de una forma impertérrita permanecía mi cuerpo, de pie y muy callado, mientras mi mente volaba. Surcaba los kilómetros qué había hasta la sonrisa de mi madre, acompañada quizás por un llanto, al verme aparecer por la puerta del aeropuerto. Imaginaba cuál sería la carita de curiosidad de mi hermana inspeccionándome por si me había vuelto un poco extranjera; y al mismo tiempo, intentaba adivinar la mirada de mi padre al vernos a las tres juntas. 

welcome back

Home Sweet Home

Terminadas las compras navideñas, los nervios se alojaban en mí, era una sensación extraña, mezcla entre felicidad e inquietud. Del 24 al 1 de enero me habían dicho explícitamente mis jefes y un murmullo recorría mi mente diciendo muy bajito… ¿Será hasta el 1? ¿Volveré?. No había supuesto bien mi bienvenida, la emoción fue mucho más fuerte de lo que mi mente pudiera pensar. En pocos días, recibí todo el cariño posible, y guardé, como jamás, cada gesto de los seres más queridos de mi mundo, celosamente en mí. El día 1 prefiero arrancarlo y sólo recordarlo para luchar más.

Ahora rememoro todos estos sentimientos, marcados eternamente en mi interior, haciendo pedacitos una parte de mí y queriendo mandar fuerza, ánimo y tesón a todos aquellos... que pasan un minuto, en la puerta de una gran superficie de cualquier ciudad extranjera, sin saber qué dulce elegir de acompañante o de regalo en la lejanía. ¡Valientes, fuerza! ¡Os deseo unas muy felices navidades!

María Pérez Rico, autora de Delfos Trip

 

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