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Lüneburg: Explorando la Baja Sajonia Internacional 

Lüneburg: Explorando la Baja Sajonia

Una parada en el corazón más romántico de Alemania

Pueblecitos perdidos, escondidos bajo un halo de misterio, conforman, a pesar de no ser los más famosos, una de las partes más románticas de Alemania. Las hadas parecen haberse apropiado de ellos y transportados hacia su interior nos introducimos en alguna de aquellas fábulas que nuestra mente de niños aún puede recordar. Un flautista o dos niños guiados por un camino de migas de pan hacen la magia que parecen desprender las piedras del sendero que nos lleva hacía el hechicero Lüneburg.

Desde Hamburgo, aquella mañana nuestros pies se desplazaron hasta Hauptbahnhof”, palabra resonante por tierras alemanas y la cual tiene como significado estación central de tren. Llegamos en unos 40 minutos sin duda ninguna a una de las ciudades más bonitas de todo el norte de este país. Lunebürg (Luneburgo), de más de 1000 años de historia superó intacta la Segunda Guerra Mundial, de forma que ha conservado su hermoso aspecto medieval de ciudad de ensueño.

El primer parón nos lleva hasta la Torre del Agua (Wasserturn) se alzan, desde la calle empedrada, sus 56 metros de altura. En este entorno, capta nuestra atención la Iglesia de San Juan Bautista (St. Johannis o Johanniskirche), luterana, la más antigua en Lüneburg y quizás uno de los sellos de identidad del lugar; está situada en el centro de la ciudad, en plena plaza principal (Platz am Sande). Desde este punto se pueden apreciar los famosos gabletes escalonados y enroscados típicos de las casas de la zona.

Famosa por la sal que producían sus minas y en la actualidad por las landas repletas de brezales que hay en sus alrededores, al mismo tiempo, Luneburgo es una ciudad universitaria y miles de estudiantes despliegan en ella su encanto y desparpajo. Tremendamente viva, mantiene un encanto especial en cada rincón. En tiempos de Johann Sebastian Bach fue un pequeño centro musical.

Paseando por sus calles podemos encontrar edificios muy curiosos, como el de la Casa Negra, de estilo renacentista, o el de la farmacia (ambos dos del año 1548).También podemos visitar las iglesias de San Esteban, San Miguel y San Nicolás (siglos XIV y XV)Vamos disfrutando del camino como niños, del olor a café y a dulce proveniente de sus cafeterías, las más íntimas, acogedoras y originales del norte de Alemania. Todo se envuelve en ternura y vemos como un hispano toca su saxo sin cesar proclamando entre canción y canción amor, paz y sobretodo libertad.  El ladrillo se mezcla con el ambiente hasta que llegamos a la Plaza del Ayuntamiento considerado como uno de los más bellos de la zona.

La hora de las hadas se va acercando a esta ciudad de cuento. Es el momento de marcharse, para que ellas, en la noche, sigan endulzando el cielo con su magia.

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