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Cabo de Hornos: la magia del fin del mundo

Cabo de Hornos: la magia del fin del mundo

Cabo de Hornos: Navegando por el Mar de Drake hasta el fin

Hace un par de semanas tuve la ocasión de disfrutar de una experiencia única: conocer el Cabo de Hornos, el punto más austral del planeta antes de la Antártida. Para llegar hasta este lugar es necesario navegar por las aguas del Mar de Drake, allí donde se encuentran el océano Atlántico y el Pacífico. Este mar recibe su nombre por el corsario británico Francis Drake, quien lo surcó en 1578. Sin embargo, su descubrimiento se produjo años antes, en 1525, por el español Francisco de Hoces a bordo del San Lesmes cuando, mientras intentaba cruzar el Estrecho de Magallanes, fue arrastrado por un fuerte temporal hacia el sur. Por ello también se lo conoce como el Mar de Hoces.

Primera Impresión

Embarcamos a bordo del Stella Australis en la ciudad de Ushuaia, considerada la puerta a la Antártida y conocida como la ciudad del fin del mundo. Una vez en el barco, que sería nuestra casa durante 4 días, zarpamos hacia el Cabo de Hornos, donde (si había suerte) desembarcaríamos al día siguiente antes del amanecer y donde experimentaríamos la sensación de navegar por zonas en las que no hay ningún rastro de civilización.

Embarcación Stella Australis // NON STOP LAU
Embarcación Stella Australis // NON STOP LAU

El Mar de Drake no es sencillo de navegar ya que en él las olas pueden alcanzar fácilmente los diez metros de altura. En los siglos XVI y XVII los piratas que lograban cruzarlo se colocaban un pendiente en la oreja izquierda, lo que representaba que habían conseguido la hazaña de cruzar a las Indias sin pasar por África y sin naufragar en aquel mar tan bravo.

En nuestro caso, tuvimos suerte, y el mar estaba tranquilo. Se cumplieron las condiciones necesarias para que pudiéramos desembarcar (viento menor a 20km/h, altura entre el barco y la zodiac de menos de 1,5 metros y pocas olas) y así lo hicimos y los pasajeros del Stella Australis pusimos rumbo en zódiacs a la isla en la que se encuentra el famoso cabo.

La experiencia de pasear por la isla más austral del continente americano y ver el amanecer en ella fue muy especial, ya que es un lugar al que muy poca gente ha llegado. En ella se puede escuchar el imponente ulular del viento, que alcanza cada día velocidades de récord, las olas rompiendo contra sus costas y los cantos de los pájaros que comenzaban a alzar el vuelo con las primeras luces del amanecer. El aire que se respira allí es tan puro que te transmite una energía desbordante en cuanto entra en tus pulmones.

Vista del faro del Cabo de Hornos // NON STOP LAU
Vista del faro del Cabo de Hornos // NON STOP LAU

La vida del Faro

Un albatros como recuerdo

Monumento a los naufragios en el Mar de Drake // NON STOP LAU
Monumento a los naufragios en el Mar de Drake // NON STOP LAU

Nos recibió el guardián del faro de la isla con un fuerte apretón de manos. Él y su familia, que viven allí durante un año, sólo contactan con otras personas dos veces a la semana, cuando desembarcan los pasajeros del barco Australis. Visitamos el monumento a todos aquellos que han naufragado en las aguas del Mar de Drake, que tiene forma de albatros, mientras el sol empezaba a asomar en el horizonte. Firmamos en un libro donde dejan su huella todos los que han desembarcado allí e hicimos cientos de fotos.Tras una hora y media de paseos por la isla regresamos a nuestra casa flotante con una gran emoción en el cuerpo y con las pilas recargadas para continuar conociendo más del fin del mundo, zona a la que llaman la Tierra del Fuego.

¿Te gustaría ver los vídeos de Laura Costa? Visita su canal de youtube "Non Stop Lau"

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