Complicidad

Mi mente no para de darle vueltas a mis pies, que se mueven intranquilos entre las sábanas que tú has desordenado previamente, y que se han hundido hasta el final de nuestra cama. Mis parpados velan a tus ojos, encerrados en los míos. Mi cuerpo se mueve suavemente hacia el tuyo que yace nervioso a …