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AIRE SACRO: SANTO TORIBIO DE LIEBANA Nacional 

AIRE SACRO: SANTO TORIBIO DE LIEBANA

Desentrañando un misterio

Hoy os propongo otro de esos viajes especiales: Santo Toribio de Liébana, en Liébana, donde ya hemos estado: subiendo una durísima cuesta, dejaremos el coche delante del magnífico edificio gótico. Nada más bajar sentiremos un halo de espiritualidad, y sentiremos que retrocedemos al siglo VI,  cuando el palentino Santo Toribio llegó a estas tierras. Allí funda un monasterio bajo la advocación de San Martin De Turieno, o lo que es lo mismo, de Tours.

Humildad y Misticismo

En el monte que circunda el monasterio, guardada como si de una reliquia se tratase, se encuentra la humildísima “cueva santa”, cavidad que le sirviera de refugio según la tradición, además de otras ermitas, pues se considera este lugar como una tebaida, un lugar místico. Se trata (la cueva santa) de un espacio rectangular de dos plantas, a la segunda de las cuales se acede por unas escaleras talladas en la roca. Imaginaos al santo, solitario, en medio del frío, los lobos…es muy difícil acceder pero merece la pena.

Vista de la Cueva Santa
Vista de la Cueva Santa

Demos un salto en el tiempo:

En el Siglo VIII muere en Astorga otro Toribio, esta vez un obispo. Se trasladan sus restos hasta S. Martin de Turieno (para ponerlos a salvo del avance musulmán), junto con una reliquia: Un fragmento de la cruz de Cristo, que el obispo había traído de un viaje a Jerusalén…debido a esto, el monasterio cambiará con el tiempo a su advocación actual y, además es por esto que desde 1512, mediante bula de Julio II, se otorga el Año Jubilar Lebaniego, celebrándose el mismo los 16 de abril que caigan en domingo

No solo por eso es conocido el monasterio: Me imagino que hayáis oído hablar del Beato de Liébana…este fue el lugar donde se hizo ese maravilloso códice (que tuvo protagonismo en el concierto de Jean Michel Jarre celebrado hace pocas fechas en este mismo lugar: el pasado siempre es actual).

Lateral del Monasterio
Lateral del Monasterio
Interior de la iglesia
Interior de la iglesia

Ahora observemos el exterior: Montañas. Verde. El azul del cielo. Cambia la concepción de las cosas, se llega a pensar que algo muy poderoso debió llevar a hacer justo aquí, en este lugar tan alejado, un monasterio, donde solo se atreviera a acceder quien tuviera mucha fe. Realmente llegamos a creer que alguien tiene que haber allí arriba, yo no le pondré nombre, pero toda esta luz, estas formas…aquí uno siente una compañía constante. Ya me contareis que sentís vosotros.

Entramos a la iglesia del monasterio, una preciosidad fechada en 1256, y relacionada con la iglesia baja de la catedral de Santander, de la que ya hablaremos en su momento. La sensación que nos invade es de paz, una infinita paz interior. De estilo gótico cisterciense,  la sobriedad característica de este estilo  se nota en su exterior y, de manera sobresaliente en su majestuoso interior, que se compone de tres naves con bóvedas de crucería simple y mampostería. Nada más. La desnudez es total excepto por la magnífica escultura yacente de Santo Toribio (El de Astorga), sita en el ábside. Nada distrae la espiritualidad, la oración interior.

Estatua yacente de Santo
Estatua yacente de Santo

LOS AVATARES DEL TIEMPO

El conjunto monástico siguió su andadura sin sobresaltos hasta la desamortización de Mendizábal en 1835, que obliga a los benedictinos que habitan el templo a marcharse precipitadamente. El monasterio es abandonado y sus bienes vendidos, cayendo en un abandono absoluto que llega a su culmen con la Guerra civil. Una vez finalizada, es el organismo denominado Regiones Devastadas el que le da el aspecto que tiene hoy en día, cambiando también sus moradores: una comunidad de franciscanos.

Ahora observemos el exterior: Montañas. Verde. El azul del cielo. Cambia la concepción de las cosas, se llega a pensar que algo muy poderoso debió llevar a hacer justo aquí, en este lugar tan alejado, un monasterio, donde solo se atreviera a acceder quien tuviera mucha fe. Realmente llegamos a creer que alguien tiene que haber allí arriba, yo no le pondré nombre, pero toda esta luz, estas formas…aquí uno siente una compañía constante. Ya me contareis que sentís vosotros.

Monasterio antes de su restauración
Monasterio antes de su restauración
Monasterio en la actualidad
Monasterio en la actualidad

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